Por Gustavo Sarmiento

Nota de Tiempo Argentino

En un trámite exprés, la Legislatura votó la entrega de Costa Salguero y Punta Carrasco –cuyas concesiones vencen en abril– al negocio inmobiliario para viviendas de lujo. En paralelo, el proyecto Distrito Joven sumará más de una veintena de concesiones en la Costanera.

En cuatro años, la gestión de Horario Rodríguez Larreta entregó 206 hectáreas públicas al lucro privado. Si se agrega la gestión de Mauricio Macri, el número asciende a 473 hectáreas. Ahora, el impulso privatizador del jefe de Gobierno puso el foco en el río. En trámite exprés, la Legislatura porteña aprobó en su última sesión la entrega de Costa Salguero y Punta Carrasco para erigir allí un barrio de viviendas de lujo, que se sumará al Distrito Joven en la Costanera, con boliches, food trucks y restaurantes exclusivos. En lugar de un parque enteramente público, como marca la Constitución local, el acceso a la ribera norte se verá en parte restringido, y supondrá un nuevo y próspero negocio para desarrolladores inmobiliarios y la «patria contratista» porteña.

La actual concesión de Costa Salguero, manejada por una empresa que lidera Fernando Polledo Olivera –el marido de la diputada nacional de Cambiemos, Carmen Polledo–, vence el próximo 20 de abril. En consecuencia, el oficialismo aprobó en cinco minutos, literalmente, la venta de estos terrenos valiosos con vista al río, para emprendimientos inmobiliarios, residencias de lujo de hasta cuatro pisos (por estar en el cono aéreo del Aeroparque). Al igual que otras iniciativas, como la venta del Tiro Federal o los terrenos ferroviarios, una parte debe destinarse a espacio público. «Como la zona de Costanera Norte se considera tradicionalmente un lugar de esparcimiento y recreación, se propone destinar el 65% de la superficie del conjunto ‘Costa Salguero–Punta Carrasco’ a uso y utilidad pública, debiéndose afectar preferentemente dicha superficie a la generación de espacios verdes parquizados», sostiene el proyecto, cuya existencia se desconocía hasta horas antes de su tratamiento, ingresado «sobre tablas», evitando así el debate en comisión. En la práctica, el 65% de espacio público es relativo, pues incluye calles y aceras, y hasta los parques internos de los complejos privados.

El texto agrega que «el producido de la disposición tendrá como destino el financiamiento de obras de infraestructura de salud y educación, transporte y servicios, equipamiento social, espacios públicos, soluciones hidráulicas, vivienda social, promoción del alquiler social y reurbanización de barrios vulnerables», sin especificar a qué iniciativas concretas iría el dinero, y aludiendo a áreas que ya tienen presupuestos vigentes, históricamente subejecutados, especialmente la infraestructura sanitaria y educativa.

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La prisa por aprobar un proyecto de venta de tierras públicas siempre alimenta las sospechas. «Fue escandaloso cómo Larreta presentó, el mismo día de la sesión, la venta de los terrenos de Punta Carrasco, Costa Salguero y otros inmuebles. Nos repartían proyectos de más de 60 páginas para votar en ese momento que, por supuesto, no podíamos leer ni analizar», apunta la legisladora (mandato cumplido) Andrea Conde (Frente de Todos). En esa sesión, el Ejecutivo logró además aprobar la venta de más de 60 inmuebles públicos, y otra ley que flexibiliza los mecanismos de venta y concesiones. «Parece un pijama party de venta de tierras», dijo Gabriel Solano (FIT).

Para Jonatan Baldiviezo, titular del Observatorio por el Derecho a la Ciudad (ODC), «aprovecharon el contexto de fin de año y la pantalla que generaba la supuesta construcción de torres en el predio de la Policía Montada, poniendo en discusión algo sabían que no iba a salir, para ocultar este proyecto de Costa Salguero que sí saldría, y que a nivel planificación y costos para la Ciudad, es cinco veces peor que el de la Montada».

Costa Salguero tiene 18,5 hectáreas de superficie, y Punta Carrasco, otras 11,2 hectáreas. La mitad de esos terrenos continúan con zonificación Urbanización Parque (UP), y la otra mitad es Urbanización Futura (UF), que obliga a seguir los usos vecinos. Allí está planeado (y postergado) desde hace un par de décadas establecer un Gran Parque Costero, del que la Capital Federal carece.

En su artículo 8, la Constitución local dice que «los espacios que forman parte del contorno ribereño de la Ciudad son públicos y de libre acceso y circulación». Sin embargo, esta iniciativa apunta a lo contrario: buscará crear un corredor inmobiliario privado que se proyecte hacia el sur a Puerto Madero, a través de las nuevas torres de Retiro, hasta La Boca y la Isla Demarchi. «Ya lo tiene planificado el macrismo hace años –sostiene Baldiviezo–. Será una de las zonas con mejor conectividad y más espacios verdes del distrito, todo para disfrute de los más pudientes, aumentando la fractura social en la ciudad. La supuesta recuperación del río es a favor de este sector y de la especulación inmobiliaria. Accederán al río quienes puedan pagarlo».

Hay otro corredor del que forma parte Costa Salguero, que va hasta la Reserva Ecológica de Ciudad Universitaria: el Distrito Joven (DJ). Larreta lo reimpulsó el año pasado, relanzando las muy exiguas y ya vencidas concesiones con las que funcionaban locales emblemáticos de la Costanera Norte, como Siga La Vaca o Pachá. La franja de 9 kilómetros del DJ tendrá espacio público con un botín de 22 concesiones de recreación nocturna y diurna, por al menos diez años.

Al mismo tiempo, Ciudad impulsó el relleno de una veintena de hectáreas del río frente al Aeroparque, donde se construirán estacionamientos, y lanzó el concurso nacional de ideas «Buenos Aires y el río. Parque Costanera Norte – Distrito Joven», cuyo primer puesto obtuvo el estudio de los arquitectos Joan Marantz y Alex Gazzo Huck y el paisajista Gabriel Burgueño Galván. Marantz es el mismo que ganó el proyecto para diseñar el Paseo del Bajo, un tramo del cual fue adjudicado al primo de Mauricio Macri, Angelo Calcaterra, por $ 3100 millones. Los arquitectos plantean «incrementar el espacio público costero, integrar la ciudad con el río y otorgar nueva identidad integral al Distrito Joven». Propusieron piletas públicas, pero la Ciudad las rechazó. Sí habrá parques acuáticos, food trucks, un «teatro anfibio», boliches y restaurantes exclusivos. Todo ideado para el perfil de joven diagramado por la gestión macrista.

Las playas ferroviarias

Mientras la gestión de Larreta impulsaba la venta de Costa Salguero y Punta Carrasco, aprobaba otro proyecto polémico: un convenio entre el Ministerio de Transporte de la Nación y el Gobierno de la Ciudad para la transferencia de playas ferroviarias a la CABA, a cinco días del cambio de gobierno. Antes de que asumiera Alberto Fernández, Macri buscó asegurarse que los terrenos fiscales que no llegó a vender durante su gestión, en los barrios de Palermo, Colegiales, Villa Urquiza, Retiro y Caballito, pasaran a manos del Ejecutivo porteño, para que continúe con la intención privatista.

La norma repite el mecanismo habitual: se declaran esas tierras «innecesarias» para la gestión local, se solicita su «disposición» y se argumenta que los ingresos de las ventas financiarán «obras de infraestructura de salud y educación, transporte y servicios, equipamiento social, espacios públicos, soluciones hidráulicas, vivienda social, promoción del alquiler social y reurbanización de barrios vulnerables».

«Es gravísimo. Macri le transfiere las tierras ferroviarias a Larreta para que las venda y el producido engrose los ingresos de la Ciudad. Transferencias de recursos y negocios hasta el último minuto», cuestionó Mariano Recalde, senador electo del Frente de Todos. Y acotó: «En el mismo acto de aceptación del inmueble, la Ciudad lo declara innecesario para la gestión de gobierno. ¿Para qué lo acepta entonces? Sólo para venderlo y que unos pocos empresarios sigan haciendo negocios. Una maniobra lamentable que sintetiza al gobierno macrista».

Negocios y tragedia

Desde 1991, con permisos precarios, habilitaciones vencidas y un canon irrisorio (menos de 400 mil pesos por mes, un 7% de los ingresos de la firma), el predio de Costa Salguero está concesionado a Telemetrix, cuyo accionista principal es Fernando Adolfo Polledo Olivera, el marido de Carmen Polledo, diputada de Cambiemos. El absurdo contrato (que tuvo, por ejemplo, un canon congelado hasta 2008) fue puesto en discusión a partir de la tragedia de la fiesta electrónica Time Warp, en abril de 2016, donde murieron cinco jóvenes.»Es gravísimo. Macri le transfiere las tierras ferroviarias a Larreta para que las venda y el producido engrose los ingresos de la Ciudad. Transferencias de recursos y negocios hasta el último minuto», cuestionó Mariano Recalde, senador electo del Frente de Todos. Y acotó: «En el mismo acto de aceptación del inmueble, la Ciudad lo declara innecesario para la gestión de gobierno. ¿Para qué lo acepta entonces? Sólo para venderlo y que unos pocos empresarios sigan haciendo negocios. Una maniobra lamentable que sintetiza al gobierno macrista».

Negocios y tragedia

Desde 1991, con permisos precarios, habilitaciones vencidas y un canon irrisorio (menos de 400 mil pesos por mes, un 7% de los ingresos de la firma), el predio de Costa Salguero está concesionado a Telemetrix, cuyo accionista principal es Fernando Adolfo Polledo Olivera, el marido de Carmen Polledo, diputada de Cambiemos. El absurdo contrato (que tuvo, por ejemplo, un canon congelado hasta 2008) fue puesto en discusión a partir de la tragedia de la fiesta electrónica Time Warp, en abril de 2016, donde murieron cinco jóvenes.