Ley de Humedales, ocho años, dos sanciones y ocho proyectos.

Arde el Delta,animales desesperados buscando un refugio, más de 90 mil hectáreas devastadas según los cálculos más conservadores, el suelo fértil que se esfuma, Rosario (una de las cinco ciudades más grandes del país) se tornó irrespirable en plena pandemia, justamente cuando la prioridad debiera ser la salud pública. Millones han perdido sus ingresos, todos hemos perdido los abrazos, la vida social y afectiva que da sentido a lo cotidiano. 

¿Cómo llegamos a esta situación? Las voces oficiales aseguran que se trata de un pequeño murciélago el culpable para eludir la responsabilidad de todo un sistema que devora naturaleza, envenena y desperdicia a una escala jamás vista  y perpetúa la exclusión de la mayoría de la humanidad que espera aún la promesa de la revolución verde que venía 20 años atrás a resolver el hambre en el mundo. Un mundo que nunca distribuyó sus bienes entre todos los seres.

Humedales y naturaleza – César Massi, Asociación Ecologista de Santa Fe

Y mientras continuamos en casa, el fuego fue devorando nuestro Delta del Paraná, uno de los mayores humedales del país. Las islas pasaron de contener unas 200 mil cabezas de ganado con un manejo para consumo local a recibir 2 millones de animales para exportación, desplazados por la soja en tierra firme. Los isleños saben producir carne de pastizal sobre el humedal. Cuando llegaron los capitales sojeros para poner ganado en las islas porque sus tierras están ocupadas  por la agricultura con agrotóxicos, los múltiples incendios se tragan el Delta como sucedió con el Amazonas. Usan las mejores tierras del mundo para producir soja transgénica y envenenada en vez de carnes a campo. 

Fue cuando quedó en la mira la provincia de Entre Ríos, con poder de polícia sobre el 80% del territorio del delta. Enseguida su verborrágico fiscal de estado, Julio Rodríguez Signes, culpó a los acampantes y cazadores. De esa manera desviaba la atención de la ocupación de los privados sobre las tierras públicas en las islas (se habla de dirigentes políticos y de millonarios, con apellidos como Baggio, una de las fortunas de Gualeguaychú). Y para protegerlos mejor aún, envió por esas casualidades del universo, un proyecto de ley de explotación de humedales con todo el poder a la Secretaría de Producción para “regular el uso sustentable de las tierras de dominio público” sin tocar a los privados y pidiendo a la Federación Agraria que les proporcione una definición de Humedales para emparchar ese mamarracho jurídico. Se “garantizan” los estudios de impacto ambiental por la pequeña ventanilla de Ambiente de Entre Ríos que reveló tener apenas seis inspectores en todo concepto para la provincia entera. A toda velocidad y un par de zoom para fingir participación y anticiparse a una ley de protección nacional que regule con respaldo científico y técnico el uso de suelo y garantice que un humedal siga siendo un humedal.

Presentación en el Congreso de Emilio Spataro, Coordinador del Programa Bosques y Biodiversidad;"Señor presidente;…

Publicado por Amigos de la Tierra Argentina en Viernes, 14 de agosto de 2020

Intereses corporativos sobre los bienes comunes. Nunca más- Emilio Spataro – Amigos de la Tierra

Los humedales son fundamentales para nuestra supervivencia porque regulan las inundaciones, filtran nuestra agua potable y son el mayor resguardo de biodiversidad. Es allí donde la fauna y la flora puede reproducirse y sobrevivir.  Sin embargo, no hemos logrado protegerlos a través de una ley que permita dirimir el uso del suelo y ordenar qué se hace sobre un cuarto del territorio de nuestro país.

El proyecto de ley para su protección fue sancionado dos veces en el Senado, que es donde se representan los intereses de las provincias pero en ambas oportunidades naufragó en la Cámara de Diputados. ¿Qué conflictos impidieron la sanción de una ley que hoy resulta imprescindible para el manejo de la emergencia climática, por ejemplo? 

Por un lado, no alcanzó la presión popular presente hace más de ocho años detrás de la sanción del proyecto y que ponen todo de si, su tiempo, sus magros ingresos personales, su cuerpo en las manifestaciones, en un diálogo muy desigual. 

Por el otro, estaban los intereses de los lobbys que desfilaban por los despachos de legisladores, a los que inmediatamente diarios como La Nación publican sus editoriales disfrazados de voces autorizadas como la sociedad rural de Corrientes, las cámaras inmobiliarias, las arroceras, la minería de litio, el sector forestal y de todos aquellos que se oponen al ordenamiento ambiental del suelo que es en definitiva lo que viene a marcar esta norma: transparentar qué usos se le pueden dar a estos ecosistemas y qué no se puede hacer para evitar destruirlos, para seguir habitando la tierra y alimentándonos de ella. Estas fueron las causas que hicieron que el documento no pudiera avanzar. 

¿Significa que no se puede hacer nada? No, significa que es necesario regular los usos, inventariar los humedales y  monitorearlos, dotar de fondos y de poder político a una autoridad de aplicación que pueda tener poder de veto cuando una actividad ponga en peligro el bien común.  Significa que tanto el sector privado como el público cuando pretenden realizar actividades sobre humedales, deban presentar evaluaciones de impacto ambiental acumulativo y que el Estado disponga de técnicos y fondos para finalizar los cuatro niveles de inventario que permitan el control del territorio con la participación de científicos y la vigilancia de los y las ciudadanas afectadas. La tecnología sobra, ahora es el momento de las decisiones políticas. 

Nuestra compañera Mirian Sotelo dando cátedra sobre ecología social en el Congreso Nacional. La ley de humedales; UN…

Publicado por Federación Campesina Guaraní de Corrientes – Fecagua en Viernes, 14 de agosto de 2020

Daremos todo para frenar cada proyecto que signifique la destrucción del ambiente.  – Mirian Sotelo – Guardianes del Yverá – Corrientes 

A principios de año, cuando empezaron los incendios en el Delta del Paraná no había ningún proyecto presentado. Ahora hay ocho proyectos, cinco en diputados y tres en senadores. Esto ilustra por sí mismo la importancia de la participación activa de todos y todas.  

La presión social es la que hace avanzar la protección a la naturaleza. Todavía ni el sistema político, ni el sistema económico tomaron nota suficiente de que la sociedad ya está harta de la destrucción ambiental. Por eso, la participación de cada uno de nosotros, de cada persona, es fundamental para el cuidado de los territorios. Y el día que se apruebe la ley, habrá que hacerla cumplir.

Es detrás de la opacidad de la información que se alimenta la impunidad del poder económico, por eso es fundamental no delegar la protección de los ecosistemas.

Este no es un reclamo ambientalista porque de acuerdo al camino que decidamos seguir como país, el sistema productivo que elijamos a favor o en contra de la naturaleza va a depender nuestra vida y la de nuestra descendencia. 

Por Victoria Richter, integrante de la Asociación Civil por la Justicia Ambiental y de la Unión de Asambleas de Comunidades (UAC)